• Jessica Servín

4 mitos y realidades del skincare

Desde hace años llevo una rutina de cuidado de la piel (día y noche) en la que: lavo mi rostro con jabón neutro, colocó vitamina C, crema hidratante y, en el día, protector solar, además de que cada dos meses, procuro hacerme una limpieza facial. Sí, me ha ayudado, pero creo que si hubiera empezado antes con esta disciplina, no tendría ciertas zonas con un poco de manchas (esto debido al sol y los rayos UV de las computadoras).


Pero hay tantos mitos y verdades sobre lo que es o no mejor para el cuidado de la piel: que si es mejor ponerse mascarillas cada semana, que si debes enjuagar tu cara con agua fría, que si para desmaquillarte es mejor el agua micelar... en fin, mejor decidí preguntarle a mi dermatóloga y esto es lo que me dijo:

1. Los poros no son sensibles a la temperatura. El agua caliente puede hacer que las capas externas de la piel se hinchen, lo que hace que los poros se vean abiertos, pero eso no significa que “se abran” o cierran según la temperatura. Al lavar, el agua debe mantenerse a una temperatura tibia.


2. Los productos antiedad deben usarse desde los 20 años. Es muy importante utilizar productos que sean apropiados para tu tipo de piel y edad. Los productos con potentes ingredientes activos, como el retinol, pueden comenzar a agregarse a partir de los 29 y los 35 años, pero lo más recomendable, es que lo consultes con un dermatólogo, que analicen tu piel para saber si realmente ya necesitas aplicar estos productos.


3. Usar un SPF más alto aumenta la cantidad de tiempo que puede permanecer bajo el sol. Por ejemplo, un SPF30 significa que puedes permanecer bajo el sol 30 veces más que cuando no lo empleas, y un SPF 50 significa que tu piel está protegida 50 veces más de lo que estaría sin un protector solar.


Es decir, no es proporcional al tiempo, por ello necesitas volver a aplicar el protector regularmente. El SPF es solo una característica de un protector solar y hay otros factores importantes a tener en cuenta; predominantemente el nivel de protección UVA, que puede diferir. Esto también dependerá de factores como tu tipo de piel y si has estado en el agua o frente al monitor de la computadora.


4. Ponte mascarillas todos los días. No necesariamente, si bien no es un tratamiento profundo de belleza, hay algunas mascarillas que le darán a tu piel un descanso perfecto, pero hay otras que pueden irritarlo, se sugiere dos veces por semana, sobre todo para aquellas pieles que se maquillan constantemente.


Por ejemplo, las de BioRepublic, incorporan ingredientes de origen vegetal y son las únicas en el mundo con certificación orgánica USDA, ya que están elaboradas con base en biocelulosa, un material natural compostable y completamente cruelty-free.


Una de ellas, contiene en su fórmula extracto de manzanilla, jugo de aloe vera y hongo blanco de nieve, que contribuyen a calmar la irritación y molestias en la piel, ideal si estás regresando de vacaciones y quieres lucir una piel hidratada y brillante.


Así que, ya que saliste de algunas dudas, como yo, lo mejor siempre es pensar que todas tenemos la piel diferente, pero siempre debes desmaquillarla, lavarla e hidratarla, según ti tipo, además de dormir bien, hacer ejercicio y sí, respirar, porque muchas veces los

problemas de la piel son hormonales u ocasionados por el estrés.




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