• Jessica Servín

Cómo comer helado ¡sin culpa!

¿Sabías que el helado es una fuente de energía y nutrición? Aprende cómo integrarlos a tu dieta diaria. Aquí te digo cómo combinarlos sin subir de peso.


Lo primero que debes saber es que no todos los helados son iguales. Y es que, aunque su apariencia sea la misma, el sabor y las calorías son diferentes. Entre las variables más conocidas están: los helados de crema que tiene un 8% de grasa. Luego le siguen los helados de leche con 2,5% de grasa, y en tercer lugar, los elaborados con agua o las nieves de frutas, ambas sin grasa y con un 15% del contenido nutricional de la fruta con la que fueron elaboradas.

¿Cómo integrarlos en mi dieta?

Para valorar de forma adecuada el aporte nutritivo de un helado, recuerda que todo está en saber equilibrar su consumo con el de todos los alimentos que ingieras durante el día. En general, su valor calórico es de 300 kcal por cada 100 gr. Para aprender a comerlos como un postre saludable, se sugiere alternar el helado con las frutas que tomemos dentro de una misma comida. Por ejemplo, en una cena, fíjate que tu entrada o plato fuerte esté rebosante de vegetales, así podrás pedir un helado de postre. Ojo, sólo 100 gr.

Es decir, la clave es que tu menú tenga pocas grasas y un contenido energético bajo. Es recomendable que, si el helado sustituye a la fruta como postre, se trate de compensar la ingesta de fibra y vitaminas en el resto de la comida.

Los helado de yogur

Existen desde hace más de 30 años, y su valor nutricional es mayor que todos los demás porque se suman ingredientes adicionales como los cereales o las frutas con las que se acompañan. Los helados de yogurt al ser un derivado lácteo aportan proteínas y calcio, aunado a las vitaminas, minerales, hidratos de carbono y fibra que provienen de manera natural de los diferentes sabores que lo acompañan, ya sean frutales o cereales.


Otra de sus grandes ventajas es que, al estar elaborados con lácteos fermentados (yogurt) son más ligeros para digerir y lo más importante, contienen probióticos que son pequeños microorganismos que ayudan a mejorar la digestión ya que modifican en forma benéfica el crecimiento de la flora intestinal y reducen el riesgo a desarrollar ciertos problemas gastrointestinales.

Proteínas

Los contenidos medios de proteínas de los helados de leche o crema oscilan entre un 2,1 y un 5,0 %. En el caso de los sorbetes o helados de agua el contenido de proteínas es insignificante, no llegando en valores medios al 1 %.

Calcio

El contenido medio más alto de calcio se encuentra en los helados de leche (148,3 mg/100 gr), seguido por el de los helados crema (99 mg/100 gr). Entre un 10 y un 20% de la cantidad diaria recomendada de calcio se consume con 100 gr de helado de crema o leche.


Azúcar

En los helados crema o leche el contenido total oscila entre un 16,4 % y un 41,6 % en promedio. Estos azúcares incluyen la lactosa o azúcar de la leche y los azúcares añadidos, fundamentalmente sacarosa (aunque en algunos casos se adicione también jarabe de glucosa). En los sorbetes y helados de agua, el contenido medio en azúcares es similar, aunque no se considera la presencia de lactosa.


Qué fijarse en el etiquetado

Cuando compres helados, revisa la etiqueta y así conocerá, entre otras cosas, la proporción de grasa del producto, su procedencia, etc. Los helados de grasa láctea suelen tener mejor textura y sabor que los de grasa vegetal, que no se funden en la boca con la misma suavidad y resultan más pastosos. Cuanta más grasa lleve un helado, más cremoso resultará y más rápida será su descongelación.


*Con información de nutriólogos de Nutrisa y Helado California.

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