• Jessica Servín

Dime qué pescado comes y te diré cómo te engañaron

Ese es el nombre del estudio que realizó Oceana, la mayor organización internacional dedicada a la conservación y defensa de los océanos. #GatoXLiebre 2.0: dime qué pescado comes y te diré cómo te engañaron, es una radiografía de las afectaciones que se producen con la sustitución de especies en la cadena de valor del pescado en México.

Según este estudio, el 44% de los pescados que se venden en pescaderías y restaurantes de Guadalajara, Mérida, Ensenada y Tijuana, son sustituidas por otras que en muchas ocasiones son de menor precio.

Una de las especies que más se sustituyen es el huachinango, que es suplantado por la basa, un pescado de mucho menor precio e importado de China y Vietnam. Además, entre los resultados que revelan las ciudades donde se tomaron la muestra, el marlín se sustituyen un 100% , el huachinango 88% y la curvina 53%. Esta sustitución ocurrió en pescaderías la mitad de las veces, y 2 de cada 5 veces en restaurantes (desde pequeñas fondas hasta restaurantes de alta calidad).

Para llevar a cabo el estudio, se recolectaron e identificaron genéticamente 174 muestras de pescaderías y restaurantes en cuatro ciudades de México, de las cuales 57 muestras provenían de Tijuana-Ensenada (muestreo conjunto), 62 de Guadalajara y 55 de Mérida.

De acuerdo con este reporte, por ejemplo, un kilo de robalo o huachinango puede llegar a los $490 pesos, cuando en realidad estás comprando tilapia, cuyo precio de venta es de $68 pesos por kilo.

Es decir que este engaño afecta directamente a los bolsillos del consumidor y de alguna manera, también a la salud de los mares. “En ocasiones la diferencia de precio entre la especie solicitada y la obtenida llega a ser de 700%. Como consumidores tenemos derecho a recibir el producto por el que pagamos”, afirma Mariana Aziz, Directora de Campañas de Transparencia.

Ahora bien, ¿qué hacemos como consumidores para darnos cuenta? Aquí algunos consejos:

- Ir a la pescadería y comprar el pescado completo, ya que es difícil que te engañen cuando estás viendo que el pescado es completo.
- Pedir, al momento de comprarlo, que lo filetean delante de nosotros, para que veas que sí te están dando filete de ese pescado.
- Evitar comprar pescado ya empacados en el supermercado.
- Fijarnos si es posible, de dónde viene el pescado si lo compramos empacado o congelado, es decir, verificar su cadena de valor.

Para regular esto y terminar con la sustitución de pescados, Oceana propone una política de trazabilidad de los productos pesqueros, con la que se pueda rastrear el camino que recorre un pescado hasta llegar al consumidores, por lo que trabajan en conjunto con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) para construir esta norma que, de hecho, está en las prioridades del Programa Nacional de Pesca y Acuacultura 2020-2024.

Para conocer el informe completo visita: gatoxliebre.org

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