• Jessica Servín

En palabras de Elena Reygadas

Hace seis años conocí a Elena, recién había recibido el Premio Veuve Clicquot a la Mejor Chef Femenina de América Latina y hoy, con motivo de esta celebración mundial a los chefs, retomó esta entrevista sobre sus inicios y su cocina. ¡Felicidades a una de las mujeres chef más importantes del país!

¿Cómo defines la gastronomía de Rosetta?

Es una gastronomía que está relacionada conmigo, con mi forma de ser, con mis gustos, y que está basada enormemente en las temporadas. Los productos son los que nos van inspirando para hacer platos nuevos, además es una cocina cambiante, dinámica.

Sabemos que estudiaste letras, ¿Por qué decidiste ser chef?

Siempre me gustó cocinar y a los 18 años no sabía bien qué quería hacer de mi vida, sólo sabía que quería ir a la UNAM y que me gustaban las humanidades, eso me fascinó durante ese periodo de mi vida, pero siempre seguí cocinando y en un momento descubrí que realmente esto era lo que más disfrutaba, lo que quería hacer toda mi vida, fue un momento en el que de repente me entendí.

¿Crees que todo termina en cocinar o en abrir un nuevo restaurante y qué sigue para tu profesión?

Lo que sigue es seguir aventurándose con sabores nuevos para proponer una gastronomía sin prejuicios, que no se limite a qué va con que, sino a tener más libertad a la hora de cocinar.

¿En qué momento está la gastronomía mexicana?

En un momento de muchas oportunidades. México, a diferencia de Europa, es un país de gente nueva. Hoy en día hay muchos cocineros que ya son dueños de sus restaurantes y eso hace una diferencia porque están muy comprometidos con su trabajo. Hemos ganado mucho y creo que seguiremos haciéndolo.

Elena Reygadas nació en el Estado de México pero se crió en esta colonia, en la Roma. Después partió hacia Nueva York donde estudió en The French Culinary Institute, y años más tarde se mudó a Londres para trabajar en una de las mejores cocinas, incluyendo Locanda Locatelli, del Chef italiano Giorgio Locatelli. Cuando regresó a México, en 2010, decidió abrir su propio restaurante, Rosetta y hoy cuenta con Lardo, Café Nin y su panadería Rosetta.


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