• Jessica Servín

En palabras de Enrique Escalona

Actualizado: abr 9

A propósito de la celebración por el #DíaInternacionaldelLibroInfantilyJuvenil (que se celebra el 2 de abril), contacté a Enrique Escalona, escritor y amigo, quien desde su refugió en Lyon, Francia, nos habla sobre el divertido arte de escribir para niños y nos da cinco tips para animar a los pequeños a la lectura.

1. ¿Cómo te empezó a interesar la escritura para niños?

Me interesó desde niño. Gracias a las ferias del libro nunca perdí contacto con la LIJ (Literatura Infantil y Juvenil). Por desgracia pienso que sigue siendo un mundo poco conocido, y que debería estar por todos lados y en todos los medios. Tenemos una mala idea de la LIJ porque los títulos que encontramos a la mano en supermercados o librerías suelen ser los peores, los más pueriles o simples libros para iluminar o pegar estampitas. La buena LIJ no es fácil de encontrar y crea textos dirigidos a lectores de ciertas edades, pero con la calidad literaria para complacer a lectores exigentes de cualquier edad.


Hay una decena de escritores mexicanos de LIJ de altos vuelos como Marta Riva Palacio, Luis Bernardo Pérez, Ana Romero o Antonio Ramos Revillas, por mencionar algunos. Vivo en Francia y noto que no hay escritor consagrado en Europa que no hayan pasado por el reto de escribir para niños o jóvenes. Un buen ejemplo puede ser “La historia del señor Summer”, de Patrick Suskind, esa novela corta dirigida a niños me gusta más que su Bestseller “El Perfume” y me parece más profunda.


2. ¿Cuál crees que es la diferencia entre ser un escritor de novelas y uno de literatura infantil?

Se puede ser un novelista que escribe para niños. A partir de los ocho o nueve años ya leen novelas cortas y hay algo que siempre me sorprende. Los mejores lectores suelen ser los niños de doce a diecisiete años. ¿Quienes siguen leyendo las grandes y voluminosas novelas de aventuras del siglo XIX como Moby-Dick? Son ellos, los más jóvenes. Los que tienen tiempo y un cerebro más adecuado y menos tonto que los mayores para sondear las profundidades de una gran historia. Creo que escribir para niños y jóvenes nos enfrenta como escritores a pensar en el lector más crítico y difícil. Lectores pequeños que mandan a volar tu libro si deja de interesarles porque no les importa lo que digan los críticos o quedar bien con el autor.


3. ¿Crees que un escritor de literatura infantil o juvenil, sí o sí debe tener hijo o convivir con ellos, es fundamental?

Muchos de los escritores de LIJ no tienen hijos y no creo que sea fundamental convivir con niños para escribir textos dirigidos a ellos. Suena egoísta, pero en mi caso, escribo para ellos porque en principio me divierto yo. Me siento libre de meter a mis personajes en situaciones disparatadas, como el niño que quiere detener el crecimiento de su nariz en mi primera novela “La nariz de los Guadarrama”. La literatura para niños es un lugar seguro para poner a personajes infantiles en situaciones extremas y emocionarse. Yo lo hago al escribir y si a los niños les gusta ¡me parece perfecto!


4. Hablando de los mitos de la literatura infantil, qué tan cierto es que esta no debe incluir palabras fuertes o que deba tener moraleja?

Creo que las moralejas están más presentes en los libros para adultos. Los estantes están llenos de libros con consejos como: “Padre rico, padre pobre” y esas cosas en las que la gente espera aprender algo. Los niños son más genuinos y puros, cuando leen algo cursi o que un adulto trata de matizar, cierran el libro o fingen que hacen caso. ¡Qué cosa más molesta, esos adultos que siempre quieren dar lecciones incluso cuando uno se divierte! Creo que a los niños se les puede ofrecer cualquier tema siempre y cuando se trate con sinceridad. Pueden comprender y explicarse cualquier cosa si se encuentra el modo de explicárselos. Hay un libro llamado “Los mil años de Pepe Corcuera”, de Toño Malpica. Narra el secuestro de un niño y (¡Spoiler!) no tiene final feliz. Es una lectura sin complacencias, sobre un tema fuerte, que crea un puente para que padres e hijos puedan discutir un tema que aparece en vida diaria y sin filtros.


5. En lo personal, ¿cuáles son tus métodos para hacer que tus hijos leen ¿nos puedes dar cinco tips para inculcarles este hermoso pasatiempo?

1. Lo más importante es que vean leer a sus padres.

2. Las historias antes de dormir funcionan muy bien.

3. Que tengan un espacio para sus libros, un librero sólo de ellos.

4. Llevarlos a librerías, ferias del libro, bibliotecas.

5. Dejarlos manipular, decirles cómo se cuida un libro, pero sin exagerar.


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