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  • Jessica Servín

Mitos y realidades de las dietas

Sí, hablemos en serio y dejemos de dejar de comer cosas porque “se dice, me dijo o a ella le funcionó”. Aquí algunas revelaciones que expertos nos hacen sobre la sal, los lácteos, el agua y las dietas:


Comer o no comer sal

María Celina Soria Pérez, licenciada en nutrición, dice que es bueno comer cinco gramos de sal por día, es decir, una cucharada, de las cuales el 40% es también el sodio recomendado por día, “es bueno tomar precauciones y no abusar de ella, una ingesta adecuada te mantendrá sano”.


Mientras que Sofía Álvares, dietista, afirma que seguir una dieta baja en sodio ayuda a controlar la presión sanguínea, la hinchazón y la retención de agua. “El problema es que la mayoría de las personas comen cosas que tienen más sal de la que necesitan. Algunas comidas pueden ser altas en sodio y no parecerlo. Una dieta baja en sodio no es solo quitar la sal de la mesa, pero es un buen comienzo”.

Lácteos ¿si o no?

Al respecto, David Duarte, homeópata, señala que los lácteos no se deben de consumir, incluso deberían eliminarse de cualquier dieta después de la lactancia. “Los lácteos se fermentan en el cuerpo y contribuyen a la creación de colesterol, la gastritis y provocan alergias”. Explica que esto sucede porque contiene grasas animales, carbohidratos y proteínas que “al romperse se fermentan y no nutren. En la lactancia, el proceso es diferente porque la mamá hace la leche para su hijo, no es una proteína animal. Nosotros no estamos hechos para consumir proteínas animales”.


Sin embargo, Sofía opina que los productos lácteos son buenos siempre y cuando se consuman reducidos en grasas. “La leche o el yogur desnatados o bajos en grasas son los mejores. Recomiendo comerlos dos veces a la semana. Poseen muchas proteínas y vitaminas, sobre todo las del grupo b2, b6 y b12 que ayudan a los procesos metabólicos”.


Ocho vasos o más de agua al día

María Celina responde: “Por supuesto que sí, los beneficios son muchos, primero te ayuda a mantener el buen funcionamiento del organismo y es un complemento ideal para una dieta sana porque el agua es baja en sales y te ayuda a eliminar toxinas”. Además, asegura que la cantidad de este líquido se puede calcular con una sencilla fórmula. “Divide tu peso entre dos. Por ejemplo, si pesas 53 kilos, deberás tomar cerca de 2.3 litros por día”.


Para Sofía Álvares el agua es esencial porque nos ayuda a compensar las pérdidas diarias de agua. “Todos los días eliminamos líquidos corporales, al tomar agua nuestro organismo se mantiene en equilibrio ayudándonos a disminuir el colesterol sanguíneo y a regular la glucosa en nuestra sangre”. La doctora Álvarez recomienda beber ocho vasos de este líquido al día.


¿Carbohidratos solo en la mañana?

María Celina dice que los hidratos de carbono se deben consumir todo el día, ya que se trata de que en cada comida se encuentren todos los grupos alimenticios. “Tomarlos en la mañana te ayudará a empezar bien el día, además de absorberse mucho más rápido por ser lo primero que tu organismo ocupará como combustible para realizar sus actividades”.


Asegura que la forma de consumirlos dependerá del gusto de la persona. “Los horarios de consumo los pone uno mismo según sus necesidades, ya que el estómago se adecúa a ellas, y cuando hay una dieta equilibrada es muy difícil consumir todos los hidratos de carbono en una sola comida”.


Sofía dice que es preferible mantener ciertos horarios específicos para comer cierto tipo de alimentos. “Yo siempre les digo a mis pacientes, desayunen como reyes, coman como príncipes y cenen como mendigos”.


La razón es que, menciona Sofía, es que el método de la cronobiología (ciencia que estudia la interrelación de ingerir determinados alimentos a horas diferentes), funciona para mantener al organismo en su peso. “Debes aprender a diferenciar entre carbohidratos complejos o simples. Los primeros son las leguminosas como el frijol, las lentejas, habas y garbanzos, así como los vegetales verdes como las espinacas, el brócoli y los ejotes”.


Pero como siempre recomendamos, lo mejor es consultar a tu médico, visitar a un nutriólogo para qué te indiqué que es lo mejor según tu organismo. ¡Logra tus objetivos este nuevo año, come mejor y siéntete feliz!

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