• Jessica Servín

¿Por qué debe preocuparnos la contingencia?

Seguramente llevas un par de días escuchando o leyendo sobre este tema. Sobre por qué en esta temporada hay tanta contaminación, si es generada o no por los autos más que por la industria, y qué es lo que genera este fenómeno (aquí la info para que salgas de dudas). Y es que, además de alterar nuestros nervios por la falta de transporte público en la Ciudad de México, ya que muchos autos no pueden circular, deberíamos estar mucho más preocupados por el daño que esto le hace a nuestra salud.

Recientemente, la Universidad del Valle de México compartió un artículo elaborado por la Dra. Lilian Calderón, investigadora de la Universidad del Valle de México, y el investigador Alberto Ayala del Sacramento Metropolitan Air Quality Management District, donde advierten sobre los daños a la salud que causan las partículas ultrafinas, invitando a la población a tener más conciencia sobre lo que respiran e ingieren, la forma en que viajan y el historial laboral de toda su vida, ya que son determinantes en este tema.


Los investigadores, señalan que la exposición a la contaminación por partículas ultrafinas generadas por la combustión y las nanopartículas artificiales, puede estar relacionada con las enfermedades neurodegenerativas, tales como Alzheimer y Parkinson, y se ha demostrado que los jóvenes residentes de la Ciudad de México presentan déficits cognitivos y olfativos, alteraciones de la marcha y el equilibrio, que pueden ser los primeros indicadores de trastornos del sueño derivado de la contaminación.

Además, detallan que estas partículas, al ingresar en el organismo a través del olfato, viajan por el sistema respiratorio, gastrointestinal y el cerebro, alcanzar nuestro sistema nervioso central. Entre las principales fuentes generadoras de estas partículas están: los motores diésel y los incendios forestales.


De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, en México el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA), considera entre los valores normados para los contaminantes del aire, 50 µg/m³ (media aritmética anual) y 65 μg/m³ promedio de 24 horas. Lo anterior sugiere que millones de residentes de la Ciudad de México y zona metropolitana están expuestos a partículas ultrafinas que exceden los valores límite de la OMS (máxima de 20 μg/m³ para las PM10 y de 10 μg/m³ para las PM2).


De ahí que la Dra. Lilian Calderón y el Dr. Alberto Ayala, insistan en la necesidad de acelerar y ampliar las intervenciones políticas para tener un mejor control en la calidad del aire e incrementar los esfuerzos de prevención, y consideran que se debe emprender una fuerte campaña de concienciación pública sobre las asociaciones entre la alta contaminación por partículas, el tráfico pesado, las partículas ultrafinas y los resultados neuropsiquiátricos, incluida la demencia.

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