• Jessica Servín

En palabras de Rafael Navarro, astrobiólogo mexicano

Es el primer latinoamericano que se integró a un equipo de investigación de la NASA, agencia que lo ha reconocido por sus aportes en el estudio del planeta Marte, platiqué con él sobre ello y sobre su carrera.


¿Cómo logró llegar a la NASA?

El proceso fue muy largo. La NASA anunció en el 2000 su interés de mandar un robot a Marte y buscar evidencia de vida pasada. En ese entonces yo trabajaba con un grupo de investigadores, buscábamos en la Tierra un ambiente análogo a Marte. Trabajamos en el desierto de Atacama, al norte de Chile, uno de los más antiguos del planeta, buscábamos el lugar más árido, más parecido al territorio de Marte. A través de un proyecto de varios años estuvimos en ese lugar tomando muestras.

Después regresé a la UNAM para analizar todo lo recolectado y encontré la ubicación exacta de la zona más parecida a Marte y junto con el equipo de investigadores repetimos algunos experimentos que ya se habían hecho en ese planeta para comprobarlo. La NASA se enteró de la investigación y me invitó a participar en la convocatoria del robot, y junto con 15 investigadores construimos el instrumento llamado SAM (Mars Science Laboratory), que es un interpretador de datos, él fue quien nos hizo ganar el pase para integrarnos a la misión Curiosity.


La misión Curiosity se puso en marcha en agosto del 2012, momento en el que el robot fue depositado en el cráter Gale de Marte. Estamos todo el tiempo en contacto con el robot para decidir a qué zonas debe moverse y qué tipo de rocas debe analizar. A lo largo de este tiempo hemos realizando experimentos y todos los días nos reunimos para poder planear los trabajos que el robot deberá hacer. Estamos en la misión extendida y dependiendo de la salud del robot y de los recursos, seguiremos hasta que llegue un nuevo robot en el 2030.


¿Qué representa para su carrera participar en esta misión?

Es el proyecto más importante de mi vida académica y sigo trabajando en ello. Para mi carrera y para la investigación mundial significa mucho que SAM haya sido seleccionado por la NASA y que sea reconocido por ser un equipo que por su alta eficiencia y sensibilidad, es capaz de analizar la materia orgánica. SAM fue insertado en ese robot y hemos tenido excelentes resultados.


¿De dónde nace su inquietud por el estudio de otros planetas?

Desde muy niño tuve interés por entender los procesos biológicos de la vida, pero sin duda algo que me marcó fue la llegada del hombre a la Luna porque en ese momento me cuestioné si podría existir vida en otro planeta. Crecí con esa interrogante y eso es lo que me motivó a estudiar biología, sumado a la admiración que comencé a sentir por Mario Molina, Darwin y Pasteur.


¿Pensó que alguna día llegaría a ser parte de la NASA?

Estudié mi doctorado en la Universidad de Maryland, en Washington, muy cerca de uno de los centros de vuelo de la NASA. Cuando era estudiante nunca imaginé que fuera a ser parte de alguna misión espacial. Las investigaciones que hacía en la Universidad era por proyectos de la NASA pero nada más. Nunca pensé que después de 30 años de haber estado ahí, ahora fuera yo uno de ellos.


Pero entonces ¿si hay vida en otra parte del Universo?

Sí. Tenemos la evidencia de que pudo existir vida en otro lugar del Universo además de la Tierra. Es más, considero que en este momento, en alguna otra parte del Sistema Solar hay otra persona preguntándole a un científico lo mismo que usted me está preguntando.

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