• Jessica Servín

Mitos y realidades del #huevo

¿Les gustan los huevos? A mi sí y debo confesar que de niña hasta me lo daban en el jugo de naranja. Luego dejé por varios años de comerlo ante esa tonta creencia de que tenía colesterol o que era uno de los alimentos que aumentaba el colesterol. Después, comence a comer solo las claras, igual, guiada por los mitos. Lo cierto es que es uno de los alimentos más nutritivos y quiero aprovechar que este 14 de octubre es el #DíaMundialDelHuevo para hablar sobre ello y todos estos mitos falsos.


Primero, hay que saber que el huevo es fuente natural de ácido fólico, biotina y ácido pantoténico, así como de vitaminas liposolubles como la A y E que, además, son antioxidantes. Además, contiene vitamina D y K, necesarias para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Ahora bien, vamos con los mitos.


El mito relacionado con que el consumo de huevo tiene que ver con el color de su cascarón. Para muchos, los huevos “rojos” son más nutritivos, pero la diferencia de colores sólo depende del tipo de gallina que pone el huevo: las gallinas cafés ponen huevos “rojos” y las blancas ponen huevos “blancos”, teniendo el mismo contenido nutrimental.


Otro mito se relaciona con el aporte calórico, pues quienes se encuentran realizando una dieta para reducir su peso corporal, consideran que sólo deben consumir las claras del huevo. Sin embargo, tanto la clara como la yema aportan una excelente combinación de nutrimentos, siendo un alimento de bajo aporte calórico con tan solo 70 kcal por pieza.


Un mito más es el de quienes consideran que consumir huevo crudo permite adquirir mejor los nutrimentos. La realidad es que el huevo requiere de cocción para digerirse en el organismo de mejor manera; además, de no hacerlo, se corre el riesgo de desarrollar una infección por salmonela presentando síntomas como diarrea, fiebre y calambres estomacales.


Finalmente, está el mito asociado a que los huevos se relacionan con el riesgo de enfermedades cardíacas como resultado de su alto contenido de colesterol. Sin embargo, un sólido cuerpo de investigación muestra que para la mayoría de las personas, el colesterol en los alimentos tiene un efecto menor sobre los niveles sanguíneos de colesterol total y colesterol LDL dañino que la mezcla de grasas en la dieta.


Pues ahora si, a comer huevito, puede ser un par de veces por semana en el desayuno y bien cocinado, sobre todo cuando salgas a comerlo en algún restaurante, ¡buen provecho!


Con información de Harvard T.H. CHAN y MSD Salud Animal en México.

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